Manuela rompió los lazos que la unían a su estirpe curriana.
Adoraba a su abuela Curra, no así a lo que le dejó en herencia: ser una puta. Puta, pero no por prostituirse, no por promiscua. Puta por no ceñirse a las reglas del decoro que establece la hipócrita sociedad machista en la que vive.
Hubo un tiempo en que ella trató de ajustarse a esa sociedad, fue en ese entonces cuando renegó de su linaje putiniano. Quiso ser una buena hija, una buena madre, una buena esposa, una buena empleada, una buena ciudadana y terminó siendo una buena para nada. Se perdió.
Perdió su centro. Perdió a Manuela. Se convirtió en la esposa de..., la madre de..., la empleada de..., la vecina de...hasta en la vecina de enfrente de unos cuantos que al verla con aquel cuerpazo criollo suspiraban por ella y a los que se les colaba en la habitación en sus sueños turbios y mas...turbadores. Pero no era ella. Ella se había perdido hacia mucho tiempo atrás, años, tal vez siglos.
Arrastraba la historia de la humanidad femenina en sus huesos. La historia de las olvidadas, de las que no cuentan. Arrastraba su historia como arrastraba sus pies para moverse. Iba por la vida arrastrándose detrás de aquella apariencia circunspecta, correcta, comedida y casi perfecta que los demás querían que fuese.
Así, fue acumulando ira y más ira. Ira que se ocultaba tras su maquillaje perfecto, y su sonrisa tan inmensa como el sol. Sí, porque hasta eso aprendió a hacer bien, a usar su sonrisa como buen antifaz de carnaval.
En eso se había convertido su vida, en un carnaval. Hasta aquella tarde en que ese que colgó su foto en la internet, le exigió lo más indignante: que le perdonara todas sus infamias y volviesen a empezar. Entonces Manuela, despotricó su ira acumulada por los siglos de los siglos, y su herencia Curriana salió de las profundidades de su interior y en las pocas palabras que dijo reinvindicó a su espíritu:
-NO TE PERDONO, NO HAY NADA QUE PERDONARTE A TI, TU SOLO ME HAS HECHO LO QUE YO TE HE PERMITIDO Y POR ELLO ME HE PERDIDO. ME VOY A ENCONTRARME.
Y lo dejó. Y volvió a ser ¡PUTA!

¡AHHHHHHH, QUE BELLEZA DE ESCRITO, QUE ARMONIA Y QUE TEMPLE! ESCRIBES PERO QUE MUY BIEN, PERO QUE MUY BIEN. ME CONMUEVES CON TUS COSAS, TUS SENTIENTOS, TUS DOLORES, TU ORGULLO DE BIEN. TRANSMITES TODO ESTO Y MÁS COSAS. ES MUY DIFICIL CONSEGUIR CONECTAR CON EL ALMA DEL LECTOR. TU LO CONSIGUES. ERES MUY BUENA.
SALUDOS SORPRENDIDOS
PEPE